Gaceta Oficial del Distrito Federal, 28 de agosto de 2001 - Grupo Editorial Ultramar S.A. de C.V.pdf 

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Jhon Lemoswrote:
El “Grupo Editorial Ultramar, S.A. De C.V”, asociación editorial controlada en su momento por la Sede Central. Precisamente la “Gaceta Oficial del Distrito Federal” con fecha del 28 agosto de 2001, en la página 54 y la “Gaceta Oficial del Distrito Federal” del 11 de septiembre de 2001, en la página 88, mencionaban que al 31 de julio de 2000, el “Balance Final de Liquidación” tanto en activos y pasivos era de cero (“0”), tal y como lo afirma el liquidador Ernesto Pérez Ramos, lo cual no deja de ser altanamente sospechoso y, es una prueba más de que se trata de una sociedad ficticia establecida únicamente con fines pecuniarios y otros no tan claros.

“Recordemos que en 1932 el gobierno había autorizado el funcionamiento de “La Torre del Vigía de México”. Sin embargo, […] la ley imponía a las demás religiones. […] que ‘los actos religiosos de culto público debían celebrarse dentro de los templos’. Lo mismo se dijo con relación a […]. La adquisición de propiedades […] puesto que la ley exigía que todos los edificios que se usaran con fines religiosos pasaran a ser propiedad federal. (Énfasis propio). Por estas y otras razones, la Sociedad consideró prudente reorganizarse […]. Por lo tanto, el 10 de junio de 1943 se presentó ante la Secretaría de Relaciones Exteriores la solicitud de registro de La Torre del Vigía de México como asociación civil, solicitud que fue aprobada el 15 de junio de ese mismo año. […] nuestros lugares de reunión llegaron a ser conocidos como Salones de Estudios Culturales. […] Se evitó todo lo que pudiera dar la impresión de un servicio religioso; […] Si bien los Testigos de otros países comenzaron a llamar a sus grupos “congregaciones”, los de México continuaron denominándolos “compañías”. […] no se utilizaba la Biblia fuera de los hogares. […] Únicamente empleaban la Biblia cuando hacían revisitas y conducían estudios (llamados “culturales” en lugar de “bíblicos”)”. Fragmento extraído del Anuario de los Testigos de Jehová, de 1995, páginas 212 – 213.

Todo lo anterior es manifiestamente ideado para engañar y desorientar a las autoridades correspondientes, haciéndoles creer algo que no existe en realidad y coincide con lo publicado por Raymond Franz, anterior miembro del “Cuerpo Gobernante de los Testigos de Jehová”, en su libro: “Crisis de Conciencia” en las páginas 152 y 153.

En otras palabras, así ésta editorial, disiparía toda conexión con una posible entidad religiosa y menos con la corporación Watchtower, aparentando ceñirse a los requisitos locales que impiden la publicación de libros anónimos como son todos los de esta corporación, constituyendo de esta manera una excepción entre las publicaciones; algunas de las cuales llevan el nombre del autor, en este caso el del Presidente de la Sociedad, sin que él realmente lo sea, y en algunos casos también el nombre del traductor, pudiéndose dado también la circunstancia de alterar el título de algunas de sus obras, con el objeto de perpetuar la mentira de fingirse Asociación Cultural, en vez de religión, es el caso, del Anuario de los Testigos de Jehová, que en el país Azteca, se llamó hasta comienzos de los años noventa, “libro de textos bíblicos”.

Al mismo tiempo, fue también en México donde siguiendo la misma “estrategia teocrática” de la mentira, el engaño, el soborno; mejor dicho: en el contubernio con César, quien sigue “yaciendo en el poder del inicuo”, estos “hijos del Reino”, dieron en pagar una suma determinada por la obtención de la cartilla o libreta militar, documento esencial para obtener empleos y realizar actos jurídicos en la cual consta que el titular de ella ha satisfecho su situación militar; mientras que en la misma paridad de condiciones, se negó a los hermanos de Malawi el obtener en las mismas circunstancias el carnet de afiliación al partido, turbio episodio que relata y documenta minuciosamente Raymond Franz en su libro, previamente mencionado.
July 15
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7/15/2009 12:27 AM GMT
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7/15/2009 12:38 AM GMT
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